Contexto y Justificación
Las sujeciones físicas o farmacológicas se han utilizado tradicionalmente en entornos sanitarios para prevenir caídas y lesiones, asegurar la administración de tratamientos, proteger a terceros o gestionar conductas disruptivas.
Sin embargo, el uso de sujeciones conlleva riesgos significativos y consecuencias negativas que deben ser minimizadas:
- Deterioro funcional: Pérdida de masa muscular, rigidez articular, úlceras por presión.
- Problemas psicológicos: Aumento de la agitación, ansiedad, depresión, retraimiento, sensación de pérdida de dignidad.
- Deterioro cognitivo: Puede exacerbar el delirio y la confusión.
- Mayor riesgo de caídas y lesiones: Paradójicamente, la sujeción puede llevar a intentos desesperados de liberación, resultando en caídas de mayor gravedad.
- Implicaciones éticas y legales: Restricción de la libertad y autonomía del individuo.
Programa LIBERANDO
El programa LIBERANDO es una forma de cuidar minimizando y, si es posible, eliminando el uso de sujeciones clínicas, buscando alternativas que respeten la autonomía y dignidad del paciente, y promuevan un envejecimiento activo y seguro. Se adapta a cada persona, en función de sus circunstancias, de forma integral. Se respeta en todo momento la dignidad, la autonomía y la independencia de los usuarios.
Desde estos principios esenciales, y contando con todos, en la Residencia aprendemos a cuidar eliminando las sujeciones, tanto físicas como químicas. La eliminación de las sujeciones es un compromiso con una atención y cuidado más humano, que busca tratar a cada usuario como un ser único y valorado.
Algunos de sus objetivos, son:
Promover la autonomía
Al eliminar las sujeciones, se busca fomentar la independencia y autonomía de los usuarios. Por tanto, se les brinda la libertad de movimiento y la capacidad de realizar actividades diarias por sí mismos. Algo que contribuye a mantener su dignidad y autoestima.
Proteger los derechos humanos
La utilización de sujeciones puede limitar indebidamente la libertad y movilidad de las personas mayores. Los centros libres de sujeciones refuerzan el respeto por los derechos humanos de los usuarios, asegurando que vivan en un entorno donde se valoren y respeten sus decisiones y preferencias.
Reducir los riesgos de lesiones
Los dispositivos y mecanismos de sujeción incrementan el riesgo de lesiones físicas y emocionales en los usuarios. Al suprimir estas restricciones, se disminuye la posibilidad de caídas, heridas por la fricción con las sujeciones y otros accidentes relacionados con su uso.
Mejorar la calidad de vida
La presencia de sujeciones puede generar ansiedad, estrés y malestar en los usuarios, afectando negativamente su calidad de vida. Al eliminarlas, se crea un entorno más seguro y acogedor, que contribuye a mejorar su bienestar físico, emocional y psicológico.
Fomentar el enfoque centrado en la persona
La eliminación de las sujeciones es fundamental para adoptar un enfoque centrado en la persona en el cuidado de los mayores. Este enfoque reconoce la singularidad de cada individuo y busca satisfacer sus necesidades individuales, respetando su dignidad, autonomía y derechos.
Promover la participación activa
Al prescindir de las sujeciones, se incentiva la participación activa de los usuarios en actividades recreativas, sociales y terapéuticas. Esto les permite mantenerse física y mentalmente activos, así como fortalecer sus relaciones sociales y su integración en la comunidad.
Contribuir al bienestar emocional
La presencia de sujeciones puede generar sentimientos de frustración, impotencia y pérdida de control en los usuarios. Eliminarlas contribuye a crear un ambiente más tranquilo y respetuoso, que favorece el bienestar emocional y la satisfacción personal de nuestros adultos mayores.
